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El surf se ha convertido en una pionera terapia para niños autistas, con síndrome de Down, parálisis cerebral y otras afecciones neurológicas en la escuela SoloSurf de Cádiz, que cada año experimenta cómo este deporte, entre olas y tablas, favorece especialmente el desarrollo físico, mental y social.
La escuela cuenta con casi un centenar de alumnos discapacitados, desde niños a adultos, que disfrutan de una terapia que, cogiendo olas, les ayuda a trabajar en aspectos como el equilibrio, lacoordinación, la concentración, la atención, el afán de superación o cómo afrontar la frustración.
La experiencia, que fue pionera en su momento, se ha extendido ahora a otros lugares del mundo y ha servido como apoyo para la creación de escuelas similares en países como Chile, al tiempo que ha atraído la atención de profesionales que trabajan e investigan sobre el tratamiento del autismo y otras discapacidades.
Es una actividad de ocio educativo que además genera oportunidades de integración, porquenormaliza la percepción social de estas personas que, al hacer un actividad inicialmente compleja, pueden ser valoradas por la habilidad que demuestran y no por las carencias que a priori tienen.
Las clases, que se desarrollan durante todo el año en las playas de Cadiz, incluyen ejercicios en tierray sobre todo en el agua, donde, intentando coger olas sobre sus tablas, los alumnos descubren elplacer de enfrentarse a los retos de la vida.
Los padres de los alumnos, que llegan de distintas localidades de la provincia son testigos de cómo el surf se ha convertido en una de las actividades que más contribuyen al desarrollo global de sus hijos.
Hay alumnos que ya pueden dedicarles las olas que cogen a sus vecinos, familiares o a sus héroes del fútbol, porque saben que, subidos en sus tablas, ellos también son dignos de admiración.
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